A veces es necesario simplificar, bajar el ruido – ya sea de sonido o de colores – para obtener una comprensión genuina de la imagen real. Cuando tomé esta foto, no pude ver lo que la imagen monocromática revelaría. Era un día soleado, y Ran, el hombre de la foto, estaba felizmente trabajando en el jardín, cortando el césped. Todo era bastante encantador, las muchas sombras de verde de la hierba y los árboles reflejaban, en un movimiento constante, la luz del sol. Hacía calor, y caminar hacia la sombra de la casa era un movimiento bueno y refrescante.

Pero más tarde, cuando se ve en blanco y negro, la foto revela algo diferente: no hay movimiento, ni ruido, ni colores, ni calor. Todo se reduce a un simple diálogo entre las formas y el contraste.
Usando nuestra imaginación, es posible ver el símbolo del Yin-Yang en la foto, la armonía en constante movimiento y la oposición entre la luz y la sombra, la vida y la muerte, y cada  dualidad posible.

Desde otro ángulo, es sólo Ran, caminando hacia la oscuridad, como la humanidad tomando el camino equivocado sin siquiera ser consciente del significado de su acción.

Me recuerda un concepto que encontré por primera vez en un pequeño libro llamado «La Voz del Silencio». En resumen, dice que cuando logramos ser sordos a las muchas voces insignificantes que nos rodean -voces internas y externas-, cuando logramos ser sordos (o ciegos en el caso de una foto) al ruido interminable -que como un velo, deforma nuestra percepción de lo real-, entonces y sólo entonces, podemos oír la única verdadera y constante voz, la «voz del silencio» porque grita en silencio, en nuestro corazón. Sólo podemos oírla después de liberarnos de la influencia de todas las demás voces que no tienen otro objetivo que distraernos de ser conscientes de la verdad.

Una pregunta, la más importante, permanece: ¿Qué tenemos que hacer para escuchar esta voz? ¿Qué es el Sendero? Bueno, todo sendero comienza con un primer paso, y en un sendero de expansión de la conciencia, normalmente vemos el siguiente, o quizás, a veces, los dos siguientes pasos. Nunca más. Así que lo que hay que hacer es dar el primer paso. Y para hacer esto creo que debemos ATREVERNOS. No debemos tener miedo de atrevernos a actuar en armonía con nuestro corazón y nuestra mente. Atrévete a no escuchar las muchas voces, y escucharás la Voz, TU voz!