Tiempos modernos

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Tiempos modernos2019-08-24T19:46:35+03:00

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Tiempos modernos

No, no es un «remake» de la famosa película de Chaplin, y tampoco es una referencia a Jacques Tati… pero esta fotografía, sacada en Seúl, en Corea del Sur, me recuerda lo absurdo del ritmo de vida moderna.

Un hecho cultural fuertemente anclado – aunque no exclusivamente – en las sociedades orientales, es el sentimiento de pertenencia que los empleados desarrollan en relación con la empresa que los emplea. Esta pertenencia es parte integrante de su identidad, y a menudo tiene más peso aparente que su propia individualidad.

Es como esta fotografía… unos personajes corren, y su cara – simbólicamente su identidad, su libre albedrío – está oculto. A menudo la gente parece correr sin cesar de la mañana a la noche, si no es del nacimiento a la muerte.

Esta carrera es como la negación de una vieja enseñanza de la Sabiduría Oriental que proclama que el sendero es más importante que el resultado de la acción. Colocado en su contexto original – un texto hindú llamado el «Bhagavad Gita» – eso significa que cada uno debería estar constantemente en movimiento, implicado en una acción, y que este mismo movimiento es por esencia una expresión de lo vivo.

Imaginemos intentar alcanzar la perfección. Es imposible, porque ninguna criatura viviente es perfecta. Pero podemos intentar, cada día, aproximarnos lo más cerca de un ideal de perfección.

Seguir este sendero nos acerca a la oportunidad de descubrir el sentido de la vida, el cual tiene sus raíces en el conocimiento que cada uno adquiere sobre su verdadera naturaleza. ¿Quién soy? ¿Cuál es mi meta? ¿Tenemos un destino que cumplir?

Nadie nos promete una respuesta, pero Caminar en el Sendero a menudo es suficiente para dar un sentido a todas nuestras experiencias, del nacimiento a la muerte. Está en relación con el «hacer», pero se trata de actuar con conciencia y razón en vez de evaporarse lentamente en lo absurdo de la vida moderna. Aprendemos de cada experiencia, de cada movimiento, de cada error, y por ello nuestra identidad se transforma, se hace cada vez más clara, presente y fuerte.

Correr y esconderse la cara no nos deja más elección que sobrevivir.

Avanzar cada día con una meta nos hace más vivos.