El banco

El banco2019-08-25T13:14:47+03:00

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El banco

Una pareja está sentada en el banco más cercano. Se parecen a una vieja pareja. Más lejos, en el fondo, hay otro banco… sobre el cual nadie está sentado. Este segundo banco parece ser el reflejo exacto del primero, parece ser el mismo banco, coronado por el mismo arco que soporta las ramas de los árboles. La única diferencia es que nadie está sentado: está vacío. Como si un espejo mágico hubiera reflejado todo excepto la vieja pareja. Quizás sean demasiado viejos, quizás haya llegado su tiempo o llegará pronto, y podríamos entonces interpretar el reflejo del segundo banco como una visión de un futuro próximo. El banco todavía estaría aquí, pero ellos… no.

¿Sabemos cuándo vendrá el tiempo de marcharnos? ¿Poseemos esta intuición, esta percepción? Y si tuviéramos este saber, ¿cómo reaccionaríamos? Cuando este momento llegue, cada uno de nosotros reaccionará a su manera, según su concepción de la vida y de la muerte.

Tenemos miedo de la muerte porque la consideramos como opuesta a la vida. La tememos tanto que la hemos rechazado lejos, fuera de nuestra vida cotidiana. No hablamos fácilmente de la muerte, y cuando viene la muerte y que toca a un familiar, decimos que sentimos la pérdida causada.

¿Pero qué pasaría si consideráramos la muerte como formando parte íntegra de la «Gran Vida» – en vez de ver en ella el aniquilamiento de esta vida? ¿Qué pasaría si lo que denominamos Vida y Muerte no fueran más que las dos caras de un gran ciclo de evolución? ¿Un ciclo que siempre es el mismo en esencia pero que cambia en amplitud, como una exhalación y una inhalación, día y noche, verano e invierno… vida y muerte?

Esto nos acerca al antiguo concepto de la reencarnación tal como se enseñaba y aceptaba en numerosas culturas tradicionales. Es un concepto que enseña que la Vida es Una, infinita, que procede por ciclos, y que su última razón de ser es la expansión de la consciencia.

Si eso es así, entonces verdaderamente no hay ninguna razón de tener miedo a la muerte. ¿Podemos demostrarlo? No lo creo, por lo menos no en el sentido en el que definimos hoy una prueba científica. ¿Pero es verdaderamente necesario buscar demostrarlo todo?

Sea como sea, cuando mi tiempo venga, espero acordarme de las palabras del Emperador Filósofo romano Marco Aurelio, que recuerda que es inútil tener miedo de la muerte porque todo se produce según las leyes de la naturaleza, y que no hay nada malo en la naturaleza.