El sendero

El sendero2019-08-24T23:33:04+03:00

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El sendero

A primera vista, esta mujer y este hombre caminan en direcciones opuestas. Pero cuando miramos de más cerca, nos damos cuenta de que siguen el mismo y único camino.

Hay un solo camino para llegar a lo alto de esta colina, situada en la ciudad de Safed, en Israel. Todos los que suben y bajan deben seguir el mismo camino porque sencillamente no hay otra alternativa.

Creo que algo similar existe en lo que atañe a la humanidad: pensamos tener «nuestra manera», seguir una vía específica, y no nos sentimos obligados a poner atención a la manera con la que los otros trazan su ruta. Pero nos equivocamos: como todos formamos parte de la misma humanidad, estamos naturalmente vinculados por un destino común.

En un plano material compartimos el mismo planeta. A pesar de eso, algunos políticos egocéntricos – desgraciadamente cada vez más numerosos – sólo son capaces de una visión a corto plazo del futuro, dando la prioridad a sus intereses personales – generalmente financieros – y eso en detrimento de lo que necesita la humanidad. Me cuesta creer que sean hasta tal punto estúpidos que se niegan a enfrentar la realidad del cambio climático y retar el desafío para prevenir una crisis global en la cual no habrá ningún vencedor. Pero quizás sea todavía demasiado ingenuo…

En un plano moral y ético, compartimos la misma esencia como seres humanos. Todos pertenecemos a la misma humanidad. Por supuesto hay divergencias de opiniones, ideas y sentimientos, pero esencialmente somos todos gotas salidas de la misma nube, y hemos llegado a la tierra por la misma lluvia. Cada gota se cayó en un sitio distinto, una sobre la cumbre de una montaña, otra en un valle, y cada una parece seguir un camino diferente pero al final la meta es la misma: todas las gotas serán absorbidas en el mismo océano.

¿Como considerar esto prácticamente? Aparentemente podemos pertenecer a diferentes razas y naciones, podemos ser caucasianos, africanos, asiáticos, o mestizos; podemos ser judíos o árabes; podemos identificarnos con un género u otro; pero ninguna de esas identificaciones e identidades parciales deberían predominar por encima y más allá de nuestra identidad esencial y fundamental: todos somos seres humanos, pertenecemos a la misma humanidad, y compartimos el mismo destino.

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