El tren

El tren2019-08-24T23:52:39+03:00

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El tren

El Tubo en Londres, como todo tren, metro o bus de nuestros días, es más un lugar de soledad y de separación que de convivencia.

No es lo mismo en todos los países. En América del Sur, en la India y en Oriente Medio, por experiencia, todavía es posible establecer un contacto y una relación con un extraño durante el viaje. En Europa es un desafío más difícil, y en Asia lejana, como en Japón y en Corea del Sur, ya nadie mira a nadie… no se ven en los vagones más que teléfonos móviles y hay que adivinar quién es la gente que se oculta detrás.

Pero los niños no siguen las convenciones ni las reglas de los adultos, sobre todo si éstas no son verdaderamente naturales. Los niños actúan según su corazón y la necesidad, y haciendo eso, son portadores de un mensaje de unión.

En verdad, en estos días, cuando nos enfrentamos a constantes fracturas y problemas de falta de comprensión, cuando la democracia ha sido reducida a no ser más que la expresión de opiniones subjetivas, hay una verdadera necesidad de mantener la unión, y crear – o recrear – un diálogo con el otro. Hay que acordarse que un extraño a menudo es un hermano que todavía no conocemos, y que compartimos un destino común a pesar de nuestras opiniones a menudo divergentes.

Entonces es urgente recuperar un corazón de niño. ¿Pero cómo? ¿Y es realmente posible?

Si, es posible, porque la edad de nuestro corazón no se mide en años biológicos, sino en términos de esperanza, de imaginación y de creatividad. Tanto tiempo sigamos soñando y no hagamos compromisos con nuestros sueños, tanto tiempo estaremos convencidos de poder hacer una diferencia en este mundo, y en tanto nos despertemos con hambre de descubrir lo que el día nuevo nos ofrece, seremos jóvenes.

Por esta razón todavía algunos son jóvenes con más de 80 años, y también es posible encontrarse a vejestorios que no tienen más de 20 años biológicos, o menos. Ser joven es un modo de conciencia y de vida, y la Afrodita de Oro, la Eterna Juventud se ofrece a todos los que tienden la mano para agarrarla.

Pero estar vivo, también es ser un rebelde, y todos no tienen el coraje, ni la voluntad o la necesidad de vivir así.